25 enero 2006

David y Goliat

"Y aconteció que, como el Filisteo se levantó para ir y llegarse contra David, David se dió priesa, y corrió al combate contra el Filisteo. Y metiendo David su mano en el saco, tomó de allí una piedra, y tirósela con la honda, é hirió al Filisteo en la frente: y la piedra quedó hincada en la frente, y cayó en tierra sobre su rostro. Así venció David al Filisteo con honda y piedra; é hirió al Filisteo y matólo, sin tener David espada en su mano. Mas corrió David y púsose sobre el Filisteo, y tomando la espada de él, sacándola de su vaina, matólo, y cortóle con ella la cabeza. Y como los Filisteos vieron su gigante muerto, huyeron."
Samuel 17:48-51

Así relara el libro de Samuel el combate entre David y Goliat (el filisteo). Me ha venido ahora a la cabeza -la historia de de David, no las palabras exactas de la Biblia, porque por desgracia no estamos muy acostumbrados a memorizar pasajes bíblicos como hacen otras culturas- a cuenta de un correo electrónico que me ha dejado perplejo. Lo podéis leer en este enlace.
Me gustaría hacer llegar desde aquí mi apoyo, y mi más profunda repulsa a entidades como Planeta, que demuestra día tras día porque todos los amantes de la cultura y la libertad deseamos ver antes o después como holdings de este tipo quiebren. De momento con la caída de ventas de enciclopedias andan jodidos.
Tan sólo decirle a Eduardo Perez Orue que estamos con él, que en la medida de lo posible me gustaría que la gente boicotease a los de Planeta -para los libros hay bibliotecas, y, a pesar del programa de Buenfauente, se puede vivir perfectamente sin Antena 3- y que si tuvieran un poco de vergüenza se replantearían lo que están haciendo.
Vamos a confiar un poco en la justicia, ya que el dominio está registrado, y la noticia de la venta de sex.com demuestra que si ellos quieren el jodido dominio van a tener que pegarlo.
Con la misma ley que te amenazan les cortarás la cabeza, Eduardo, suerte.
Esta es la sede de Planeta en Madrid. C/ Recoletos, 4. Podéis pasaros por allí y dejar un truñito -podría escribir defecar, pero hoy no me apetece- en la puerta, porque en Madrid no es delito como en Barcelona.