Alan Pauls ha contado muchas veces que, durante años, creyó que todos los escritores estaban muertos. Muchas veces ha relatado, de hecho, la mezcla de sorpresa y decepción que se llevó cuando su padre, tras contemplarle leyendo y anotando su ejemplar de Nombre falso a lo largo de todo un verano, le presentó a Ricardo Piglia, un escritor que estaba vivo, que hablaba y escribía. Quizás todos deberíamos leer siempre así, creyendo que los escritores están muertos, que los textos son ya algo autónomo que nos han legado y de ese modo dejar a un lado la obsesión por la persona y su biografía que anega las informaciones relacionadas con la literatura.
Pero, por sorprendente que resulte, es más sencillo llevar mover a un autor que a sus libros. En el espacio que ocupa dentro de la cabina podrían viajar todos los libros de su autoría que se leerán en el país al que viaja. Y, en ferias como Frankfurt, se les exige a los escritores que viajen allá como los mejores comerciales de su propia obra. Parece que no aparecer en las fotografías que se publican sobre las actividades de las feria, no demostrar ante los visitantes que se acercan a los pabellones su presencia tridimensional, imposibilitara la venta de los derechos de su obra, la proliferación de sus textos.
Y ahí Argentina tiene un problema, porque el gran escritor patrio a lo ojos de todos los lectores y editores del planeta es Jorge Luis Borges. Y está muerto. ¿Cómo llevar a alguien muerto a la Feria de Frankfurt? Nada de paneles llenos de fotografías, de manuscritos, o una urna con el bastón del Homero porteño, todo eso es para pusilánimes, algo más propio de las casas-museo. No, lo mejor es contratar a un médium, uno serio y competente, que de bien en cámara puesto que es a él quien saldrá en las fotos. Bajar la intensidad de la luz, colocar una bola de cristal e invocar a Borges y sus peleas a chuchillo en ese Buenos Aires mítico y conjetural que él fundó en unas calles ya inexistentes por homenajes mal entendidos.
Columna aparecida en el diario Perfil de Argentina el día 11 de julio de 2010