
Ya da un poco igual quién ha sido invitado o no, quiénes estarán. Las listas son, siempre, subjetivas y al final todo depende del rendimiento que den los que estén. En el pasado mundial de fútbol todo el mundo crítico a los seleccionados por Maradona antes de que viajaran a Sudáfrica. Tras la esplendorosa primera fase, donde la selección Argentina goleó a todos sus rivales, parecía que había acertado en sus decisiones. Hasta Palermo marcó un gol a los cinco minutos de salir al campo. En ese momento, Maradona podría haber dicho que todo eso era normal y previsible, porque él no sabe de fútbol, él es el fútbol. Y punto. Pero, tras una derrota humillante, Alemania mandó para casa los sueños argentinos. Así que, de nuevo, parece que la lista y la gestión estaba equivocadas.
Porque quien adjetiva finalmente a las decisiones es el tiempo. Veamos la lista de los premios Nobel de literatura como ejemplo. Las presencias son tan inexplicables como las ausencias. Churchill y Faulkner se lo llevaron, Borges y cualquier escritor de tres al cuarto que puedan imaginar se murieron sin tenerlo. Porque a fin de cuentas no es tan importante estar o no en las listas, ser o no invitado. La mayoría de los grandes autores argentinos que están vivos no irán a Frankfurt. Y Frankfurt no los echará de menos, conviene recordarlo. Porque en esa ciudad horrorosa importa poco la calidad literaria. Incluso, si me apuran, les confesaré que les importan poco los libros o quiénes los escriban.
Por eso, quienes se mueven como pez en el agua allí son los agentes, los editores, los impresores y los gestores. Los escritores son, en realidad, una mercancía. Hay que exhibirla, pero nadie se toma muy en serio qué piensa un bife de chorizo o una botella de Syrah. Muy sabroso todo, de distintas calidades, sí, pero si no hay de lo mejor no pasa nada, se come algo menos bueno pero que quita el hambre igual. Ellos no saben de libros, ellos venden libros, los que haya. Eso es Frankfurt, conviene no engañarse.
Columna aparecida en el periódico Perfil de Argentina el 3 de octubre de 2010