29 julio 2010

Vuelo con escalas (3). Memorias de ultratumba


Alan Pauls ha contado muchas veces que, durante años, creyó que todos los escritores estaban muertos. Muchas veces ha relatado, de hecho, la mezcla de sorpresa y decepción que se llevó cuando su padre, tras contemplarle leyendo y anotando su ejemplar de Nombre falso a lo largo de todo un verano, le presentó a Ricardo Piglia, un escritor que estaba vivo, que hablaba y escribía. Quizás todos deberíamos leer siempre así, creyendo que los escritores están muertos, que los textos son ya algo autónomo que nos han legado y de ese modo dejar a un lado la obsesión por la persona y su biografía que anega las informaciones relacionadas con la literatura.
Pero, por sorprendente que resulte, es más sencillo llevar mover a un autor que a sus libros. En el espacio que ocupa dentro de la cabina podrían viajar todos los libros de su autoría que se leerán en el país al que viaja. Y, en ferias como Frankfurt, se les exige a los escritores que viajen allá como los mejores comerciales de su propia obra. Parece que no aparecer en las fotografías que se publican sobre las actividades de las feria, no demostrar ante los visitantes que se acercan a los pabellones su presencia tridimensional, imposibilitara la venta de los derechos de su obra, la proliferación de sus textos.
Y ahí Argentina tiene un problema, porque el gran escritor patrio a lo ojos de todos los lectores y editores del planeta es Jorge Luis Borges. Y está muerto. ¿Cómo llevar a alguien muerto a la Feria de Frankfurt? Nada de paneles llenos de fotografías, de manuscritos, o una urna con el bastón del Homero porteño, todo eso es para pusilánimes, algo más propio de las casas-museo. No, lo mejor es contratar a un médium, uno serio y competente, que de bien en cámara puesto que es a él quien saldrá en las fotos. Bajar la intensidad de la luz, colocar una bola de cristal e invocar a Borges y sus peleas a chuchillo en ese Buenos Aires mítico y conjetural que él fundó en unas calles ya inexistentes por homenajes mal entendidos.

Columna aparecida en el diario Perfil de Argentina el día 11 de julio de 2010

18 julio 2010

Reseña azteca


Cosas raras. No he leído, todavía, una sola crítica o reseña medianamente concienzuda sobre Poesía en mutación en un medio español. Nada. Supongo que siguen pesando más los aspectos cuantitativos que los cualitativos, y la coincidencia con el engendro editado por Luis Antonio de Villena, donde hay más antologados, inclina la balanza a su favor frente al hecho de que en Poesía en mutación todos los que están son. En todo caso, gracias a la alertas de Google, me acabo de enterar de que en el Periódico de poesía de la UNAM de México sí que alguien la ha leído y, de refilón, habla muy bien de todos los poetas incluidos y en particular de dos de ellos, Elena Medel y Martín López-Vega. Quién, por cierto, no ha sido antologado en el libro de Visor, lo que ofrece un claro síntoma de la escasa calidad de la selección que se ha realizado allí. En fin, dejo el enlace ahí para quien quiera echarle un ojo.

Yuri Herrera por la puerta grande

En El País de hoy aparece esta foto que le ha hecho Daniel Mordzinski a Yuri Herrera. Demuestra así que está más al tanto de los derroteros de la literatura actual que el propio Juan Cruz, que lo nombra de pasada -y se ve que después de que le dijeran que salía una foto de él- en un artículo lleno de citas de autores obvios.

14 julio 2010

Vuelo con escalas (2) Billetes argentinos


Pocos países pueden presumir de los homenajeados en sus billetes como puede hacerlo Argentina. Y eso se debe a que muy pocos estados tienen la suerte de que sus principales estadistas fueran, además, autores de una obra literaria de fuste. Pero ahí están los casos de Sarmiento o Mitre, por ejemplo, que orgullosamente cambian de mano en mano a lo largo y ancho del país.
Yo le tengo un cariño especial a Belgrano. Porque el primer billete que vi de diez pesos me lo enseñaba un taxista que quería timarme cuando le pagaba el viaje de Ezeiza a Buenos Aires con uno de cien pesos. Me decía que me había confundido y le había dado uno de diez. Le tuve que explicar que era la primera vez que viajaba allí y que en el aeropuerto me habían dado tan sólo “rocas” y “mitres” al cambiar efectivo.
No olvidemos que la primera victoria del país aún en pañales sobre la barbarie se ganó en la escritura de sus próceres. Porque fueron ellos los que, con sus textos, comenzaron a inventar el país que hoy es la Argentina.
Si a eso le añadimos el motivo fundamental de la existencia de la Buchmesse es hacer negocio, se trata de una feria comercial y no un seminario cultural pese a que siempre se disfracen las conversaciones sobre el asunto con tintes intelectuales, creo que la mejor solución sería que el pabellón principal del país invitado se dedicase, ante todo, a los billetes. Una enorme réplica del Banco Nacional de Argentina. Pesos y más pesos gigantes con retratos de los padres de la patria. Además, después de la crisis de diciembre de 2001, lo mínimo que se le puede demostrar al mundo entero es lo orgulloso que puede sentirse un argentino de su moneda.
Eso sí, una vez admitido que el verdadero centro de la feria son las transacciones comerciales y que por lo tanto el motivo a representar es la materialización de esa abstracción perfecta que es el dinero, ya hay que dejarse ir a la creación de un mundo virtual y no llevar un solo escritor, sino un ejército de ejecutivos y contables. Pecunia non olet.
Columna aparecida en el diario Perfil de Argentina el día 13 de junio de 2010

11 julio 2010

Personajes literarios y escritores

Vivimos una época extraña. Cada día comprobamos como en todos los ámbitos de la vida, y sorprendentemente en el mismo mundo de la literatura, hecha de signos arbitrarios no figurativos y poco o nada relacionada en sí con lo icónico, se le da más importancia a la imagen del artista que a su obra. Durante todo el siglo pasado, por ejemplo, pudimos comprobar como se iba tornando cada vez más relevante conocer la biografía del autor. No parecía importar tanto su obra como en qué medida esta servía como reflejo de las singularidades vividas por el artista. Esta querencia romántica por las vidas de santos se ha ido modificando en el mundo superficial de hoy en querencia por la imagen. El mundo contemporáneo es, cada vez más, un mundo corporal, matérico, y como hijos que somos del Renacimiento y la Ilustración a la hora de concebir el mundo, de desarrollarlo en nuestra cabeza, el cuerpo es el cuerpo visible. Una fotografía del autor. Quizás por eso, astutamente, cada vez más autores se postulan ante los ojos de los sorprendidos, y en algunos casos seducidos lectores como meras estampas, personajes construidos a través de un sin fin de fotos, meras máscaras en mundos de cartón piedra que poco o nada tienen que ver con la literatura, no digamos ya con la escritura. Hijos de los devaneos del arte pop y la cultura popular, los autores del futuro parecen comportarse como estrellas de rock diseñadas por las discográficas, meros receptáculos de tendencias dictadas por cool hunters que jamás han puesto un pie en un vagón de metro, más cercanos a modelos para catálogos de las cadenas de tiendas de ropa que verdaderos autores. El pasado no se deduce de la estética, claro, y por eso conviene adornar la piel, la superficie, con tatuajes, marcas más o menos explícitas que permitan una decodificación rápida, una lectura apresurada y certera sobre dónde ubicar al supuesto artista. Poco, nada en realidad, importa la labor de creación si uno puede quedar bien en el interior de las páginas de las revistas de tendencias que se agolpan junto a las barras de los bares. Hoy, parecen decirnos los medios, los escritores no son más que unos tipos que deben salir monos e incitar al consumo desde las fotos de sus entrevistas y las solapas de sus libros, jóvenes seductores y seducidos, deslumbrados por los flashes de la posmodernidad de todo a cien. Hay que reconocer que, desde luego, en la inmensa mayoría de los casos, dan mejor resultado como iconos o figurines que como escritores.
Y, paradójicamente, aún ahora siguen siendo los grandes autores, los que tienen verdaderamente algo que aportar a la literatura, los que siguen pareciendo más sugestivos ante el objetivo de la cámara. Mario Bellatin, uno de los escritores más intensos y sofisticados de la literatura de hoy escrita en castellano, es además quien mejor suele dar en las fotos que, periódicamente, se deja hacer. Esta que sirve como ilustración del texto está sacada de su propio perfil de Facebook. Una foto construida y posada que, además de ser atractiva, tiene por protagonista a un escritor, no es una mera valla publicitaria.

09 julio 2010

Las virtudes de lo inmediato


Lo que se consideraba, en el pasado, cultura letrada (que era la única cultura legítima, por lo menos para los letrados) ya no organiza la jerarquía de las culturas y subculturas. Los letrados, ante esto, eligen entre dos actitudes posibles. Unos lamentan el naufragio de los valores sobre los cuales se fundaba su hegemonía como letrados. Otros celebran que los restos del naufragio hayan llegado a la costa, donde van armando un artefacto para explicar en qué consisten las nuevas subculturas y los usos populares de los desechos audiovisuales, Los primeros desconfían de las promesas del presente; los segundos, neopopulistas de mercado, creen fervientemente en ellas: los primeros son viejos legitimistas, porque todavía respetan una jerarquía cultural donde la cultura de la letra tenía un lugar hegemónico seguro, al abrigo de las pretensiones de otras formas culturales. Los segundos son los nuevos legitimistas, porque en el naufragio de la cultura de la letra y del arte culto, instalan su poder como descifradores e intérpretes de lo que el pueblo hace con los restos de su propia cultura y los fragmentos de la cultura massmediática de los que se apodera. Las cosas se han invertido para siempre: los neopopulistas aceptan una sola legitimidad, la de las culturas producidas en el cruce entre experiencia y discurso audiovisual; y consideran que los límites puestos a la cultura culta son una revolución simbólica en la cual los antiguos sojuzgados se harían dueños de un destino independiente por medio de las artesanías que fabrican con el zapping y otros recursos tecnológicos de la cultura visual. Ambas posiciones se enfrentan según una fórmula que se hizo célebre hace casi treinta años: apocalípticos (hoy diríamos viejos legitimistas, defensores irreductibles de las modalidades culturales previas a la organización audiovisual de la cultura) e integrados (los defensores asalariados o vocacionales de las industrias audiovisuales y de su nueva legitimidad cultural).
Beatriz Sarlo, Escenas de la vida posmoderna

Tanto tiempo pensando en cosas que decir sobre el asalto de una concepción de la literatura como mera glosa de la televisión y el cine, y a la vuelta de la página la Sarlo me ha regalado un párrafo que viene a situar, muy nítidamente, el estado de la cuestión.

La fotografía que ilustra la imagen es de Thomas Hawk

05 julio 2010

Vuelo con escalas (1). Frankfurt Buchmesse 2010


No hay vuelos directos que vayan de Buenos Aires a Frankfurt. Siempre hay, como mínimo, una escala. Da lo mismo la compañía con que uno vuele. Lejos de considerarse como algo casual, debería tenerse muy en cuenta a la hora de pensar en el protagonismo de Argentina en la Buchmesse de Frankfurt en su edición del año 2010.
La fecha es, por supuesto, intencionada. El Bicentenario del primero de los procesos de independencia o emancipación –elegir al gusto de cada uno- de la metrópoli española desde la que escribo. Pero conviene reparar en lo interesante de la invitación alemana. A día de hoy la literatura argentina sufre, como la de casi todas las literaturas hispanoamericanas, el embudo que supone la primacía empresarial y editorial de la antigua metrópoli. Parece que todo autor y todo proyecto está obligado a hacer escala en Madrid o Barcelona antes de poder recalar en cualquier editorial europea o norteamericana. ¿Por qué? Esa misma pregunta se la han hecho muchos escritores a lo largo de los años.
Así que, en realidad, la mejor idea para el enorme pabellón central que en la feria se destina al país invitado, sería montar una terminal aeroportuaria para fletar aviones directos a Buenos Aires, sin escalas. En ellos habría que enviar a editores de todo el globo a conocer las excelencias de la vida intelectual y literaria del país. En lugar de la tópicas revistas banales con productos a la venta regalar libros imprescindibles de la cultura argentina. Para abrir boca, conviene aderezar el trayecto con uno de los rotundos menús que puede disfrutar un turista cualquiera en los restaurantes patrios: bifes, pizzas, pasta fresca y esos dulces que retan a todo cardiólogo militante. Un tour directo a la literatura invitada y sus editoriales, sin mediadores, sin escalas.
O, si no puede ser un vuelo real, uno virtual. Ahora con las animaciones en 3D o con una buena escenografía nadie notará la diferencia. Pensarán que han estado en Argentina sin haber salido del pabellón.
Columna aparecida en el diario Perfil de Argentina el día 30 de mayo de 2010.

04 julio 2010

En medio de los mundiales

En medio de esta euforia en la que todos, yo incluído, participamos, que nos obliga a detener nuestra existencia cada tres o cuatro días para reunirnos todos frente a los televisores y sentir una extraña identificación con un grupo de jóvenes con los que en circunstancias normales no tendríamos ni media palabra que intercambiar, en mitad de esta enorme idiotez que convierte las calles en exaltaciones patrióticas y los periódicos e informativos en un monumento a lo banal, resulta doblemente interesante leer esta estupenda columna de Rafael Spregelburd, publicada en el rotativo Perfil de Buenos Aires hace ya unos días. Bueno, uno puede leerla, disfrutarla e, incluso, ponerse verde de envidia al compararlas con los superficiales paripés a la galería que leemos en los periódicos de acá.

02 julio 2010

La virgen cabeza, de Gabriela Cabezón Cámara. Presentación en Madrid


Presentación en Madrid de
La Virgen Cabeza, editado por Eterna Cadencia

El encuentro con la autora tendrá lugar el próximo martes 6 de julio
en la librería Eléctrico Ardor (Pelayo, 62) a las 21:00
Dialogarán con Gabriela Cabezón Cámara
el escritor Carlos Salem
y el crítico literario Antonio Jiménez Morato.

La Virgen Cabeza, la primera novela de Gabriela Cabezón Cámara, relata la historia de amor entre Qüity, una cronista de la sección policial de un diario, y Cleopatra, una travesti que ha abandonado la prostitución a partir de su primera comunicación con la Virgen. Siguiendo los consejos de la Santa Madre, Cleo organiza la villa en donde vive y crea un pequeño Estado de Bienestar. Las miradas de ambas protagonistas se intercalan para dar cuerpo a una historia trágica y feliz a la vez, de fuerte impronta poética y agudo sentido del humor. La villa, las mafias, la policía, el Estado, la Virgen, los chongos, las putas, los chorros, las travestis, los niños, las chicas, los dealers, la SIDE, la cumbia, el exceso; un festival de elementos se encuentran o enfrentan en las páginas de esta gran novela que será toda una revelación para la narrativa contemporánea.
Con una lírica sobrecogedora y un estilo completamente personal para abordar el lenguaje coloquial, Gabriela Cabezón Cámara pasa con inteligencia de la tragedia a la comedia; de la nostalgia, el dolor y el odio, al vértigo y el frenesí de la cumbia, las plegarias, el alcohol y el sexo. Un relato en el que la marginalidad aparece como el mayor de los abismos. Pero también una historia de amor, delirio, mística y desenfreno, de un humor absolutamente candoroso. Sin dudas, una revelación para la narrativa argentina y latinoamericana actual.
La Virgen Cabeza ha sido seleccionada entre las finalistas del Memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón, que se celebra entre el 9 y el 18 de julio de este año.

GABRIELA CABEZON CAMARA nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires, en 1968. Es periodista y escritora. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado relatos en diversas revistas literarias. En 2006 participó de la antología Una terraza propia. Actualmente trabaja para diversos medios gráficos de la Argentina. La Virgen Cabeza es su primera novela.

Revista Pezespada

En el número de julio de la revista virtual Pezespada han decidido recoger un grupo de textos bajo un tema común: los astronautas. Como alguien ha debido soplarles que soy un poco marciano, han decidido invitarme a participar en el invento. Ahí queda el enlace.