Esta semana
Esta mañana comentaba con un editor lo mala que está la cosa si a uno le gusta pensar y espera que la gente piense. Basta con ver las declaraciones de los autores más vendidos, la simplicidad casi sonrojante de sus discursos.
Donna Leon en la feria del libro de la capital andaluza nos dice que en sus libros pretende hacer reflexionar a sus lectores sobre problemas acuciantes. En el caso del último libro que ha publicado sobre los problemas de integración de los gitanos en la sociedad de mercado de la Unión Europea. Acuciante, la integración gitana. Endémica más bien. La profundidad de sus reflexiones demuestra porque la novela negra de ahora parece achicoria en comparación con lo que hicieron Chandler, Sciascia, la Highsmith, y sé que me dejo a autores.
Jesús Maraña, subdirector de Público, dice que contempla las luchas intestinas del PP con la misma fervorosa ansiedad con la que lee el último bodrio de CRZ. Sorprende que un analista político sea incapaz de ver que en cada una de las declaraciones de la Cólera de Dios hay más literatura –aunque sea tan sólo por la sombra de Maquiavelo- que en todas las sombras aventadas que se han vendido. ¿Cómo puede uno fiarse de la capacidad de desentrañar el sofisticado discurso de la política actual de una persona que dice entusiasmarse ante un texto que palidece en su simplicidad ante un culebrón de mediodía? Pregunta dos: ¿habrá sido capaz de entender la oración anterior? Al final va a ser verdad que eran mejores los políticos de antes, al menos Clinton podía hablar de Faulkner, yo no sé si Maraña se enteraría de lo que el escritor de Oxford, Mississipi, escribía. Aunque hay una cosa en la que CRZ y Faulkner coinciden, los dos fracasaron en Hollywood, está claro que por razones distintas, pero...
El que no creo que lea libros que salen con tiradas de un millón –o sea, lo más vulgar de lo vulgar, algo que tiene todo el mundo no puede ser muy interesante-, pero que sí se ha leído algunas cosas del autor de Santuario es Javier Marías. Hay que decir que, de todos los vivos que han salido en lo que va de texto, escritores o no, es el que mejor escribe –bueno, de hecho es el único que puede decir que tiene un poco de vocación artística de los vivos que han salido de momento en este texto-. La verdad es que la competencia no es, precisamente, dura. Pues bien, el domingo pasado entró en el RSP (Real Salón de Prostáticos) y parece que lo ha hecho con buen pie. Ha estado a la altura intelectual de la institución y nos ha desvelado una verdad a la que ha llegado tras más de treinta años de dedicación literaria: la única manera de hacer ficción es hacer ficción. Si uno hace otra cosa está ya mezclando y haciendo otras cosas que no son ficción. Ontología pura. Pues vale, muy brillante, desde que Pero Grullo murió estábamos huérfanos de verdades de este calado.
Conclusiones de la semana: esto no es ficción porque habla de personajes reales –gracias, Javier-, esto es un texto para entendidos porque no habla de los problemas acuciantes –gracias, Donna-, y esto nunca le interesará al subdirector de Público porque habla de literatura –gracias, Jesús.
O tempora, o mores.
30.4.08
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This entry was posted on 30.4.08
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10 comentarios:
Hola Antonio. Traigo al caso la diferencia entre maestro y profesor. El que enseña con un ejemplo, frente al que explica las reglas de lo que se enseña; el juego sin reglas frente a reglas sin juego. Supongo que como lectores debe de existir lo simétrico: que todos somos lectores en potencia. Unos leen y otros utilizan la fervorosa ansiedad para leer. Eso, digamos, es una regla de profesor de lectura. No de maestro.
Me gusta la foto de DE LA CRUZ MEGÍAS.
Imagino, Manolo, que cuando hablas de "maestros" te refieres a los antiguos, es decir, a Aristóteles, Platón, Sócrates, incluso Paracelso... Imagino, Manolo, que cuando hablas de maestros no te refieres a esas personas que de unos años a esta parte salen de las facultades de magisterio examinándose de una asignatura anual con un grueso de 15 folios (¡!) de apuntes y que sí, tienen mucha técnica para enseñar, lo cual sería genial si supieran lo que hay que enseñar, porque así no nos llegarían los alumnos al instituto hablando de predicados, determinantes ni cosas que ya han pasado a mejor vida. Y que sí, han dedicado horas y horas y horas de la clase de Lengua a hacer que sus alumnos aprendan a buscar sinalefas, contar sílabas y descubrir rimas, pero nada más que eso. Eso es literatura? Eso es lengua? Entre los actuales maestros, como en todo, hay algún buen profesional que se ha dedicado a aprender por sí mismo y a reciclarse, y hay un numerosísimo grupo que no sabe ni de lo que habla y que en vez de pensar y enseñar a los alumnos a pensar también o a estudiar, les obligan a empollar palabra por palabra una lección, independientemente de que entiendan lo que significa a o no.
Con respecto a lo dicho en esta entrada por Jiménez Morato, estoy totalmente de acuerdo. Totalmente.
S� Marta, a eso me refer�a. A los lectores que recomiendan sin saber leer, tambi�n. Quiz� suene elitista.
Y me empe�e en creer en la existencia de lectores-profesor y lectores-maestro. Pienso en el objetivo de la literatura y creo que si no crea vida no es literatura sino un juego est�ril. Y adem�s, creo en la vida no curriculizable y en que no se debe satisfacer el gusto estandarizado. Puede que en ello se encuentre un af�n de llevarle la contra al "C-A-P-I-T-A-L-I-S-M-O M-�-S S-A-L-V-A-J-E": Ya se sabe es m�s f�cil vender 1000 libros iguales que 1000 libros distintos; pero, sobre todo, a la consecuencia de ese capitalismo en la persona: la persona mimetizada. Mimetizada en parte por el cr�tico-lector-editor-"profesor". Aquel que cree que donde haya un t�tulo de profesor de lecturas que se quite uno que haya le�do mucho m�s, pero no tenga un t�tulo que le permita ser un completo ignorante.
Espero haberme explicado mejor ahora. Un saludo.
Bueno, Manolo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Y me gusta mucho esa puntualización que haces: nos formamos leyendo, y desde luego no nos formamos leyendo cualquier cosa (porque entonces nos formamos de cualquier modo), sino leyendo y leyendo bien. Claro que después debemos preguntarnos qué es leer bien, pero creo que si uno lee a los clásicos, por ejemplo, cuando se va acercando a los autores más actuales, ya tiene un criterio más o menos formado para valorar qué es bueno y novedoso, bueno aunque no novedoso o qué es novedoso y malo, y encima de todo, amnido. Después también está el sentido común, claro. Hay cosas que venden mucho, pero mamma mía!! Y otras obras que inexplicablemente venden poco y da una pena enorme. Quizás sea cierto eso de que si gusta a muchísima gente no pude ser muy bueno, pero es triste pensar que la gente en general estamos tan mal formada, tan "torcida" literariamente.
Un saludo.
CRZ, ¿eso no se usaba para engrasar las puertas?
Antes no sé, JC, ahora se usa para engrasar bolsillos.
qué bonito
Y claro, como lo que tiene un millón de lectores no puede ser demasiado interesante. De lo que deducimos que tu blog, es brillante y necesario - esta palabra os encantan en "Público"- porque solo lo leeis tú, tus amigos, y los pobres a los que hayas engañado.
No apruebes el comentario, anda.
Echaba de menos estos posts.
Lo que pasa con los millones de lectores esos que dice anónimo es que como son anónimos nadie los tiene en cuenta. Debe de darles vergüenza confesar sus lecturas.
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