Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que estamos en el gran mes de la primavera, lleno de festividades y eventos en Andalucía - Semana Santa, Feria de abril, Cruces de Mayo, etc.- vamos a regalar un ejemplar de libro de Serafín Estébanez Calderón, Escenas andaluzas.
El libro forma parte de la colección de la Fundación Jsé Manuel Lara "Clásicos andaluces" y recoge los grabados originales de la primera edición de 1847. O sea, un libro para entendidos, vamos.
Lo que os estaréis preguntando es qué pregunta melévola voy a hacer para todo aquél que quiera participar. Pues muy sencillo, os voy a pedir que nos contéis alguna batallita, anécdota o como pefiráis llamarlo que os haya sucedido. Una de esas que, cuando las cuentas, todo el mundo te mira preguntándose si te la has inventado o es algo que ha surgido así, de repente.
Por ejemplo, yo voy a contar una cosa que me sucedió una tarde de sábado cuando regresaba a mi casa de comer con la familia. Observé que había una manifestación de colectivos de inmigrantes solicitando la regularización de sus permisos y cuestiones legales. Y en ese mismo momento se abrieron las puertas del Teatro Pavón y comenzaron a salir los espectadores de una de las obras que la Compañía de Teatro Clásico representa allí. Uno de estos espectadores, de unos cincuenta años, al ver el alboroto que había en la calle, se acercó a uno de los policías municipales motorizados que custodiaban la protesta e iban cerrando las calles al tráfico. Y le preguntó: "¿Y esta gente, por qué protesta?" A lo que el municipal contestó: "Están pidiendo papeles." Y el hombre, ni corto ni perezoso remató: "Estos actores ya no saben cómo dar la nota para conseguir trabajo."
Pues eso, batallitas de estas.
«La ética es la estética del futuro.»
Lenin
«La verdad es siempre revolucionaria.»
Gramsci
«Y es que el público es un examinador, pero sin duda uno distraído.»
W. Benjamin
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09 mayo 2007
11 marzo 2007
7x1
Siete crímenes, siete. El número perfecto, símbolo de Dios, de lo completo. Cada una de las protagnistas de este libro de Ana Valentina Benjamin ha cometido, o ha planeado, o cree haber realizado esos siete crímenes. La dialéctica está, pues, planteada: ¿se es culpable por hacerlo, por desearlo, por no haberlo podido evitar? No responderé yo a esta duda.En este breve e intenso libro su autora, que no duda en usar a sus antecesores como un argumento de calidad, puesto que resalta el hecho de ser la sobrina-nieta de Walter Benjamin en la biografía de la solapa -lo que me recuerda una broma que el guionista Carlos López siempre hace cuando dice para hablar de una película que es el nuevo trabajo de los foquistas de..., o de los que hicieron el catering de...-, pretende contestar a esa y otras dudas.
Todo aquel que quiera conocer sus tesis puede, por lo tanto, participar en el concurso. Y, seámos macabros y políticamente incorrectos, hay que dar una lista de los siete que te llevarías por delnte si pudieras. Agradecería, por cierto, que seáis poco o nada típicos, no me digáis que os cargaríais a Bush Jr o cosas así, hay que ser más arriesgados.
Por cierto, ¿se podrá considerar este post incitación al asesinato? ¿Me podrán llevar a la cárcel por esto? Encima que dejo que la gente diga a qué siete quiere ver muertos y así se queden tranquilos...
27 noviembre 2006
Cosas e islas
Cuántas veces no te habrán preguntado eso de: qué tres cosas te llevarías a una isla desierta. Y uno, siempre, ha dicho que se llevaría la península Ibérica, Iberoamérica e Italia. Todas, al completo. A uno n0 le hace falta más para vivir. Con esos países, sus gentes, su comida y su cultura, a uno le vale.María Dermoût fue más lista, y en una pequeña isla de las Molucas encontró diez mil cosas lo bastante interesantes para escribir un libro sobre ellas.
A buen entendedor, pocas palabras bastan. Hay que decir las tres cosas que uno se llevaría a una isla desierta para ganar las diez mil que ella escribió.
Se abre las competición.
31 octubre 2006
De antros y tascas. Garitos demodé
Uno lo ha dicho ya muchas veces, pero nadie me hace caso. Todos mis amigos literatos me lo cuentan de cañas, me lo dicen de copas, me lo lloran en cafés: no ganan premios literarios pese a que se dejan las pestañas en escribir, las dioptrías en corregir y los cuartos en correos. Todos buscan a la posteridad -esa puta cara que no te deja satisfecho nunca- a través de los premios. También lo hizo Pedro Maestre -o se la encontró, vaya usted a saber- cuando ganó el premio Nadal con Matando dinosaurios con tirachinas. Han pasado los años y Maestre vuelve con su cuarta novela, de título largo, y que promociona su editorial como una "Novela para noctívagos. Una guía sentimental de la ciudad canalla". Uno, que se ha dejado las pestañas leyendo las cartas de los bares, las dioptrías en reconocer a las chicas guapas al otro lado del oscuro garito y los cuartos en whiskeys en cascada, destornilladores de vodka y antimosquitos con ginebra, encuentra poco interesante eso de la ciudad canalla. Y sabe que los noctívagos son como todos, pero más pálidos.Eso sí, para llevarte el libro a casa hay que contar -a mí y al respetable- el bar más curioso, más cutre, más memorable que hayas visitado. Vivimos en España, será por bares...
10 octubre 2006
De lo más increíble
A todos nos ha pasado algo que no nos creemos. No es ya que cuando lo contamos entre caña y caña nadie se trague lo que le contamos, por muy honestos que seamos, sino que nosotros mismos pensamos que, de venir otro y contarnos eso, tampoco le creeríamos. Pero nos suceden.
Pues de eso va este concurso, de cosas increíbles, inverosímiles que os han sucedido. Nadie las cree, nadie piensa que puedan ser verdad, pero lo son. Y este es el momento de contarlas. La mejor se lleva el libro Voinóvich, Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin. De Libros del Asteroide, el tipo de editorial que monta alguien después de haber andado por Planeta, con esos libros que te gustan y que nunca te dejaban editar los de mercadotecnia.
Suerte.
Pues de eso va este concurso, de cosas increíbles, inverosímiles que os han sucedido. Nadie las cree, nadie piensa que puedan ser verdad, pero lo son. Y este es el momento de contarlas. La mejor se lleva el libro Voinóvich, Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin. De Libros del Asteroide, el tipo de editorial que monta alguien después de haber andado por Planeta, con esos libros que te gustan y que nunca te dejaban editar los de mercadotecnia.
Suerte.
19 septiembre 2006
Hipótesis terroríficas
Las hipótesis han sido, desde siempre, un territorio fértil para la imaginación. ¿Y si Carrero Blanco no hubiera sido ajusticiado? Pues, seguramente, la Nietísima no tendría que ir a programas de televisión a mover el culo y ganarse unos duros a costa de los españoles, por ejemplo. ¿Y si lo que me crece debajo de la barbilla no es, en realidad, barba? No me reciero a Andrés, tranquilos. ¿ Y si los creacionistas tuvieran razón y Dios sólo fue capaz de crear al ser humano desde el mono? ¿Por qué, ante un trabajo tan evidentemnte chapucero, lo llamamos Dios? ¿Por tunear un poco a un chimpancé?Toca exprimirse las meninges y lograr una hipótesis digna del premio: un ejemplar raro del libro Si Sabino viviría que aparece como de Iban Zaldua enla portada y de Carlo Frabetti en la contraportada. Ahí va la primera: ¿y si fuese Frabetti el verdadero autor del libro?
El cartel que ilustra el post es de Antonio Granado. Su trabajo y contacto está en granado.org
11 septiembre 2006
Ordenar la casa
Todos los fines de semana la misma historia. En algún momento, ya sea la mañana del sábado, la del domingo, o la tarde del domingo, ese periodo de tiempo lleno de posibilidades pero en el que al final nunca hacemos nada excepto aburrirnos –es los domingos por la tarde cuando uno tiene más ganas de estar casado o algo así porque las penas en compañía parecen menos penas-, en algún momento hay que sacar un hueco para limpiar el baño -¿cómo es posible que un lugar donde nos lavamos coja tanta mierda?-, para barrer la casa, fregar los cacharros, etc. Tanto insistió mi madre que al final yo también pienso que no se puede vivir en una leonera, aunque uno viva como un tigre, solo, mejor solo que mal acompañado –otro día hablamos de los compañeros de piso y las discusiones por los turnos de limpieza.Así que las tareas domésticas requieren su espacio, su tiempo. Todos tenemos un cajón lleno de pelos esperando que alguien lo limpie.
La pregunta esta vez va a ser la siguiente: ¿Qué actividad cotidiana, doméstica, te da más pereza hacer? No es difícil, pero sí personal.
19 julio 2006
Concurso: Lecturas tórridas
El verano ya llegó y, a falta de a uno le inviten a la fiesta, la de la canción hortera, por supuesto, se entretiene uno viendo llegar e irse unos cuantos libros. A mí me está saliendo el verano a uno diario o cada dos días, dependiendo de las cabezadas que me proporcione. De hecho tengo distintos libros dependiendo de donde los vaya a leer distribuidos por casa. El de pensamiento político lo tengo junto al sofá, para las siestas, el de microcuentos junto a los fogones, para que no se me pasen los guisos, la novela sobre la cisterna del retrete, que es cuando me veo más centrado, y al lado de la cama uno para leer a una mano. Los malos están en una bolsa de papel junto a las guías telefónicas, todavía no sé si los venderé o los echaré al contenedor de papeles.En fin, entre tanta lectura me he encontrado con dos ejemplares dos de Contar las olas, que han de lidiar los afortunados lectores que se animen a decirnos el título y autor de un cuento que debería estar en este libro. Por ejemplo -empiezo a sentirme un poco Mayra Gómez Kemp-, "El mar", de Medardo Fraile. Un, dos, tres, comente otra vez.
12 julio 2006
Concurso: Pequeños pero sabrosones
Una de las cosas que se pueden hacer sin miedo este verano es acercarse al País Vasco y tomarse unos pintxitos en cualquier bar o taberna –lo pueden hacer incluso los que no quieren participar en el proceso de paz, mal que les pese.A mí los pintxos que más me han gustao –me voy a ir metiendo en ambiente- los tomé en la plaza de Bilbao, o sea, en el centro mismo del mundo. Ahí es nada. Algunos me decían que en Donosti estaban para mojarse los dedos pero yo creo que tuve mala suerte porque no estuvieron al nivel de los bilbaínos.
En fin, unos tienen la delicia de la Concha y otros el adefesio del Guggenheim para compensar.
Seguimos con aire generoso y esta semana regalamos –así, con dos cojones- un librillo. Se trata de Pintxos. Nuevos cuentos vascos. Ojo, que nadie haga coña con lo de los viejos cuentos del linaje de Aitor y los nuevos, ¿eh?, que no va de eso el asunto.
En este caso la pregunta –ya sabéis, gana la que me parezca más divertida o inteligente, que vienen a ser casi la misma cosa- es menos cabrona que la de la semana pasada, ahora va de buen rollo: deciros que pintxito literario os gusta más. Una cosa así, pequeña pero sabrosa, que de ganas de seguir comiendo. A modo de ejemplo: A mí me gusta meterme entre pecho y espalda cada día un artículo de Camba. Ligerito y con sustancia, no como las recetas del Adriá.
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