
Aún temiendo caer en el populismo más zafio, me gustaría saber qué opina el señor Sistach de cosas que deberían preocuparle más. Como, por ejemplo, que en Rusia se destine menos de un céntimo diario al mantenimiento de cada niño alojado en un orfanato. Menos de un céntimo. Por muy barata que estuviese la vida en Rusia, que no lo está, no creo que dé para mucho. Imaginen tener que vestirse y comer con treinta céntimos al mes.
Pero, claro, estas cosas no le deben preocupar mucho al reverendísimo. El arzobispo tiene bastante con hacer sus declaraciones en la televisión catalana cuestionando a Jiménez Losantos -despídanlo, hombre, si son ustedes sus jefes- para mantenerse en la cresta de la ola mediática. Tampoco son tan importantes esos niños. Además, son hijos de Dios, pero menos, porque son herejes, ortodoxos e hijos del comunismo, mientras que Ronaldinho está bien visto a los ojos de Dios.