17 agosto 2007

Desinformadores

Habría que escribir una versión de El corazón de las tinieblas que, en vez de con las palabras que asignó Conrad a Kurtz, terminase con el enigmático personaje recitando: "¡Las vacaciones, las vacaciones!" El mundo no se detiene durante los meses del verano, en el hemisferio sur es invierno, el noventa por ciento de la población mundial no tiene acceso a las vacaciones, e incluso en los Estados Unidos muchos no pueden tomarse unas vacaciones porque no hay ninguna ley que obligue a los empresarios a dar un mes de vacaciones pagadas por año de trabajo. Pero en España sí que hay vacaciones, y uno puede disfrutar de verdaderas monstruosidades gracias a que los profesionales eficaces se toman unos días de asueto.
En El País, por ejemplo, hay excepcionales periodistas en la sección de Cultura, pero deben andar todos fuera de la redacción, porque alguna lumbrera ha decidido colgar un artículo remitido por EFE -otro asunto sería también preguntar quién ha redactado y enviado esa noticia desde la agencia- que reza así: La desconocida faceta de Juan Rulfo como fotógrafo.
¿Desconocida? Para una persona que tenga muy poca cultura, desde luego, pero no debería serlo para unos profesionales del periodismo cultural. Todo el mundo que se acerque a la figura de Juan Rulfo sabe que, además de sus dos libros y sus trabajos para el cine, Rulfo se volcó en la actividad fotográfica. La calidad de su trabajo, su personalísima mirada sobre ruinas -como muestra un botón: observen la foto-, paisajes, tradiciones y paisanaje de sus tierras de Jalisco ha sido reconocida por expertos en el mundo de la fotografía desde hace muchos años.
¿Dónde estaban los que han redactado en EFE la noticia o los que la han elegido para publicarla en El País en abril de 2002? Desde luego no debían estar dedicándose a esto, porque entonces recordarían la excepcional exposición que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes y que continuó de gira por Barcelona. O el fantástico catálogo de la misma que editó Lunwerg.
Desde hace casi dos años se viene denunciando en este blog el lamentable estado de la información cultural en este país. Casos como este demuestran que las cosas no parecen cambiar, y desde luego si lo hacen no es a mejor.